La comunidad de Morillo se encuentra en estado de alerta tras la internación de un niño de 10 años por coma etílico. Este lamentable suceso desató la indignación y la preocupación entre las comunidades originarias, que han decidido alzar su voz para exigir medidas urgentes que frenen el avance del consumo problemático de sustancias tóxicas entre niños, niñas y adolescentes. La situación, agravada por el desempleo y la crisis económica, llevó a las comunidades a movilizarse en busca de soluciones.
El detonante de esta movilización fue la viralización de un video que muestra los graves efectos del consumo de nafta y alcohol en la salud de los menores de la zona. Las imágenes, impactantes y desgarradoras, generaron una ola de indignación y han puesto en manifiesto la urgencia de abordar esta problemática de manera integral. Ante la falta de respuestas concretas por parte de las autoridades de Morillo, las comunidades originarias han decidido tomar cartas en el asunto y exigir acciones inmediatas.
Roberto Arias, referente de la comunidad Chañar 2 de Morillo, denunció la falta de controles en la venta de combustibles a menores de edad. Según Arias, pequeños comercios de la zona ofrecen nafta sin regulación, aprovechándose de la vulnerabilidad de los niños y adolescentes. A pesar de los reclamos presentados ante la comisaría local, la respuesta fue siempre la misma: falta de recursos para realizar patrullajes preventivos. Esta situación provocó un sentimiento de frustración y desamparo entre las comunidades, que se sienten abandonadas por las autoridades.
Una problemática que crece
Ante la inacción de las autoridades, las comunidades originarias debatieron la posibilidad de clausurar por sus propios medios los negocios donde se expende combustible a menores. Esta medida, drástica pero comprensible, refleja la desesperación de las comunidades ante la falta de soluciones. Sin embargo, también plantea interrogantes sobre la legitimidad de estas acciones y la necesidad de encontrar un camino que permita abordar la problemática de manera efectiva y respetuosa de los derechos de todos los involucrados.
El interventor municipal de Morillo, Marcelo Córdova, aseguró que el municipio viene implementando distintas acciones para contener a este grupo etario en situación de vulnerabilidad. Sin embargo, las comunidades originarias insisten en que estas acciones son insuficientes y que la problemática se agrava día a día.
Mientras tanto, las comunidades originarias se preparan para una nueva movilización este lunes, con el objetivo de visibilizar la problemática y exigir acciones concretas y sostenidas para evitar que más niños y adolescentes caigan en el consumo de sustancias tóxicas. La lucha por la protección de la infancia y la adolescencia en Morillo continúa, y las comunidades originarias están dispuestas a dar batalla hasta lograr que sus derechos sean respetados y garantizados.