“(Diego) Luciani contribuyó a la violencia política. Tuvo prime-time durante 22 días cuando acusó de corrupción, no a mí, al peronismo. Eso motivó manifestaciones en la puerta de mi casa que finalmente concluyó con el tiro fallido, con la bala que no salió”, dijo Cristina Fernández.
Y agregó: “Uno de los autores materiales pidió ser defendido por Luciani”.
La exvicepresidenta declara como testigo ante los jueces Tribunal Oral Federal N° 6, Sabrina Namer, Adrián Grunberg e Ignacio Fornari. Está acompañada solo por los abogados que la representan y una comitiva política chica. La mayoría de los dirigentes la esperará en el Instituto Patria, donde se concentrarán diferentes dirigentes del kirchnerismo para ejecutar un gesto de respaldo en el medio del proceso judicial. El de mayor relevancia, por el contexto político actual, es el gobernador bonaerense, Axel Kicillof.
“Es público y notorio, inclusive después de la pandemia, que los episodios fueron in crescendo. Guillotinas en la Plaza de Mayo, a mi casa venía gente que ponían marchas militares e insultaban. Además de la destrucción de mi despacho como vicepresidenta. Está probado que antes lanzaron bombas de pintura”, fueron las primeras palabras de la exvicepresidenta, ante la consulta sobre posibles hechos en su contra, antes del intento de asesinato.
“Cuando era presidenta, entre los dos períodos, sufrí violencia simbólica y no tan simbólica”, agregó.
Y añadió: “Todos saben que no soy feminista, y nunca nadie dijo que me estaban agrediendo en mi condición de mujer”.
“Solamente en la hipérbole argentina puede suceder que cuando entra mi nombre se les queman todos los códigos penales a todos”, asveró.