A menos de tres meses del inicio del juicio, un nuevo peritaje elaborado por Gendarmería Nacional se incorporó a la causa de los Cuadernos. Este análisis clave confirmó que las copias digitales de los cuadernos presentados en el expediente corresponden a los escritos originales realizados por Oscar Centeno, el exchofer de Roberto Baratta, exfuncionario kirchnerista.

El informe, firmado por los peritos calígrafos Nelson Víctor Vallejos y Lilia Patricia Sendra Schamne, sostiene que “existe correspondencia entre los cuadernos originales identificados como 1, 2, 4, 6, 7 y 8, y sus respectivas copias digitales”. Sin embargo, el peritaje también advirtió que falta el original del cuaderno 5, lo que generó inquietudes en torno a la autenticidad total de la evidencia presentada.
Este peritaje, que es calificado como una prueba fundamental para el juicio, ratifica la validez de los registros que detallan supuestos pagos de coimas entre empresarios y funcionarios durante los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner. El documento digital que acompaña la causa constituye una pieza clave en la que se basa la acusación contra los imputados.
El documento de 312 páginas, remarcó que “en todo estudio caligráfico, se debe decir que la escritura resulta de un complejo psico-físico particular que inicialmente es un acto volitivo con posterior predominio de movimientos neuromotores automatizados, en el cual el individuo con el paso del tiempo, y su mayor o menor práctica entre otros aspectos, va incorporando y fijando características neuromotoras propias que permitirán su identificación respecto de escritos ajenos a su autoría”.

Identificados como “Block de notas Convenor Nº 1″, “Gloria Nº 2″, “América Nos Nº 4″, “América Nos – Machu Picchu Nº 6″, “Rivadavia Nº 7″, y “Gloria – Saluda a la Bandera Nº 8″, los peritos accedieron a seis cuadernos físicos, notas sueltas y archivos digitales. Todo eso fue cotejado con una serie de escrituras realizadas por Centeno a pedido de la justicia.
El resultado fue que la mayoría de los escritos corresponde al puño y letra de Centero y fueron realizados es distinto espacio temporal.
Los peritos concluyeron en que “los manuscritos del señor Oscar Centeno fueron ejecutados de manera libre y espontánea, se suceden con movimientos agiles y veloces, permitiendo revelar aspectos gráficos incorporados en su haber escritural».

“El estilo caligráfico elegido es el cursivo aunque no ajustado a las normas ya que intercala letras imprenta como la “s” o mayúsculas además de los espacios, enlaces y movimientos que conducen a la vinculaciones muy peculiares», detallaron sobre el patrón de escritura de Centeno.
Los peritos explicaron que hay partes incompletas ya que algunas anotaciones no se pudieron comprobar si fueron realizadas por Centeno. Por ejemplo: las palabras “ing. Ferreyra” (02/12/2008); “armando” (29/08/2013); “armando” (10/09/2013); “alem 855” (25/7/2013) y “alem 855” (10/9/2013).
Lo mismo ocurrió en las notas sueltas con las anotaciones: “azusena villlaflor – 491 y aime paine – “santiago altieri 1544406058”; “jmp – azucena villaflor – 450 – piso 25 dpto 03 – torre boulevard – complejo le parc pro madero”; “3 ar febero2750 – vicente”; “156-498-7935- movistar – 100 $” y “154-147-3731-154-147-3627- 154-147-3697 – movistar $100”, “3 – 1- 2-30 – maipu 741 1 “b” – 16 y cordoba 657 7º“.
Existen, además, subrayados, asteriscos, corrector liquido, espacio en blanco, espiralado alterado que dificultan obtener la información precisa requerida.

Tampoco fue posible establecer si las grafías de los cuadernos originales fueron estampadas en la fecha referida (antigüedad absoluta), “ya que en la actualidad no existe estudio científico qué permita expedirse fehacientemente sobre lo requerido”.
“En los cuadernos originales identificados como 1, 2, 4, 6, 7 y 8 existen agregados en los escritos primigenios que corresponden a distintos momentos escriturales (antigüedad relativa)”, alertaron los peritos.
El peritaje constituye una prueba fundamental para el juicio, ya que la mayoría de los imputados, como Cristina Kirchner, puso en duda su veracidad en distintas oportunidades.
La causa
En la causa, la expresidenta está acusada de ser la jefa de una asociación ilícita que recaudaba coimas entre empresarios que hicieron negocios con el Estado entre 2003 y 2015.
La investigación surgió a raíz de las anotaciones que realizaba en un cuaderno Centeno, chofer de Roberto Baratta, funcionario clave del entonces ministerio de Planificación que comandaba Julio de Vido.
El conductor llevaba registro de los viajes que hacían funcionarios presuntamente para retirar sobornos pagados por empresarios.
El caso se formó a partir de la fusión de varios expedientes, algunos preexistentes a esta causa y otros que se abrieron por las confesiones de los acusados.
En la instrucción se determinó que participaron 16 personas, realizando operaciones por 70 millones de dólares. A través de empresas offshore, se compraron decenas de bienes inmuebles, de los que una parte quedó en manos del Estado.
El listado de bienes está compuesto por casas, estancias, departamentos y hasta una cochera. Los inmuebles están distribuidos en la Ciudad de Buenos Aires, la provincia de Buenos Aires, Santa Cruz y Tierra del Fuego, pero también Miami y -según se supo ahora- el Caribe.
Durante la investigación, distintos funcionarios apuntados se ampararon en la figura del “arrepentido” y admitieron los cobros. De la misma manera, los empresarios reconocieron los pagos ante la Justicia. Según se indicó, muchos de esos viajes terminaban en el departamento de Recoleta de Cristina Kirchner.