Después del clásico, Rosario Central buscaba la consolidación como uno de los grandes candidatos y también la punta en su zona. Una victoria ante Sarmiento en Junín hubiera permitido ambas cuestiones. Sin embargo, el clima le dijo no, al menos por ahora. El partido fue suspendido en el entretiempo debido a las condiciones climáticas adversas y a la cantidad de agua acumulada en el campo.
La lluvia empezó a jugar su papel cerca de las 15 en Junín. Pero faltaban varias horas para el comienzo del duelo, previsto para las 19.15. El árbito Andrés Merlos tuvo la voluntad de jugarlo, salió antes del inicio a ver como estaba la cancha y decidió apostar a que era posible. No paró nunca.
Por eso, al cumplirse los 15 minutos del entretiempo, ingresó acompañado por los capitanes Broun y Acosta para mostrarles que era imposible seguir así. El partido quedó suspendido.