El hallazgo de los restos de Diego Fernández Lima, desaparecido en 1984, en una vivienda de Coghlan lindera a la que habitó Gustavo Cerati, abrió un capítulo de intriga y tensión que apunta a un nombre: Norberto Cristian Graf, un electricista de 58 años, que es señalado por la justicia como el principal sospechoso.
La periodista Mercedes Ninci,de eltrece, lo abordó en la puerta de su domicilio para consultarle, de manera directa: “¿Fuiste quien asesinó a Diego Fernández?“.
Graf, que llegaba junto a su pareja, guardó silencio, intentó apartar el micrófono y, finalmente, soltó un enérgico “¡Noooo!”. La periodista insistió: “Pero el principal sospechoso sos vos”. Como respuesta recibió silencio y un portazo.
Según confirmaron fuentes judiciales, Graf vivió en su juventud en la propiedad de avenida Congreso donde, tras un derrumbe parcial del terreno durante una obra, se hallaron los huesos de la víctima.
La identificación se logró gracias a un estudio de ADN realizado por el Equipo Argentino de Antropología Forense, que determinó además que Diego murió de forma violenta, con lesiones compatibles con un arma blanca y posibles intentos de descuartizamiento.
Pese a la contundencia del hallazgo, el crimen de Fernández Lima prescribió hace casi dos décadas, ya que la ley argentina establece un plazo de 25 años para investigar delitos de este tipo que no son de lesa humanidad.
Por ello, aunque el fiscal Martín López Perrando evalúe citar a Graf, no habrá consecuencias penales para el presunto autor o encubridor. El objetivo, señalan desde la Procuración, es reconstruir lo ocurrido y ofrecer a la familia de Diego la verdad sobre lo sucedido.
En Argentina, los homicidios que no son de lesa humanidad tienen un plazo de prescripción de 25 años. El crimen de Diego, cometido presuntamente en 1984, quedó legalmente prescripto hace casi dos décadas. Esto significa que, aunque existieran pruebas contundentes que señalaran al responsable, no podría ser juzgado ni condenado.